13/4/17

Reseña: El día del dragón


 Ha llegado el día... El día del dragón. Toca sacar del cajón una de mis reseñas pendientes y recomendar una lectura ideal para estas vacaciones. ¡Pero cuidado! La dirección de Lectureka no se hace responsable de las consecuencias de seguir mi recomendación. El día del dragón es una locura...
El día del dragón
Autores: Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina
Ilustraciones: Lola Rodríguez
Editorial: Naufragio de letras
Páginas: 344

Sinopsis (no oficial): ¡Que levante la mano quien quiera encontrarse un huevo de dragón y obtener poderes mágicos! Genial ¿verdad? En realidad, quizás habría sido más sabio no hacerlo. Si no que se lo pregunten a Fran, Carol y Kang Dae, quienes comenzaron el día tropezándose con un huevo de dragón durante una excursión escolar y lo terminaron sobreviviendo a inimaginables peligros de este y otros muchos mundos, enfrentándose al duque Nefastísimo y, a lo que es peor, el peor chiste del mundo (o de los mundos). ¿Sigues con la mano levantada? Bien, porque este es tu día... El día del dragón.                                                                                                                                  
Advertencia: Este libro contiene el peor chiste del mundo. Lee bajo tu propia responsabilidad. 
Opinión personal:
 Si hay una palabra que estoy cansado de leer en las contraportadas de las novelas middle grade es "disparatada", especialmente cuando en la mayoría de los casos se utiliza en vano. Por eso resulta tan extraño como gratificante admitir que, tal y como declara Marta Álvarez en la contraportada de El día del dragón, esta novela es un absoluto y delicioso disparate.

La primera apuesta de la recién nacida editorial Naufragio de letras era una de mis grandes lecturas pendientes de 2016, y aunque me llevó tiempo hacerle un hueco la recibí con una sonrisa tras otra... tras otra, tras otra, tras otra... y es que El día del dragón es algo más que disparatada; es un gigantesco y elaborado chiste contado en 340 páginas. Rara es la que no intenta resultar cómica, y aún más la que no lo consigue, porque este es un chiste de los buenos repleto de aventuras delirantes y personajes absurdos. El encanto de la novela reside precisamente en el juego con lo absurdo, porque pocas veces me he encontrado con algo con una narración en la que no tener ni pies ni cabeza sea intencionado y funcione tan bien.

                                                                                                        Decir entonces que esta es una historia "ligera" no le haría realmente justicia (especialmente cuando solemos utilizar "ligera" como sinónimo de "mediocre pero cortita"). Es cierto que esta novela se devora en un abrir y cerrar de ojos con apetito de dragón, pero es mucho más que "ligera". Es Divertida con mayúscula, y eso es lo que hace que dure muy poco en las manos del lector.                                                                                                                                                                  Lo que más sufre por su tono eminentemente cómico y el intencionado disparate es posiblemente la trama, cuya estructura es algo que no llegó a convencerme del todo. No diría que es excesivamente simple, pues es tal y como la historia lo requiere, pero sí quizás demasiado lineal. Del mismo modo, parte de lo que hace a esa novela tan disfrutable es la sátira constante de muchos de los clichés de la literatura middle grade, pero confieso que en algunas ocasiones resultaba difícil reconocer qué era intencionado y qué caía por  accidente en dichos estereotipos.

 El texto de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina no está solo en esta aventura. Le acompañan las numerosas ilustraciones de Lola Rodríguez (también responsable de la cubierta), que dan vida a las ridículas e hilarantes creaciones de los autores. Siempre me gusta dedicarle un lugar especial a las ilustraciones en mis reseñas, y no es ningún secreto que las de Lola lo merecen.

 Poniendo todos mis juicios en la balanza no cabe duda de que el lado positivo acapara casi todo el peso, y si la simple visión de esta novela te espanta porque no soportas los chistes malos, piénsatelo de nuevo. En nuestro corazón, todos sabemos que los chistes malos son los mejores chistes, y que llamarlos "malos" solo trata de disfrazar el placer culpable que sentimos al reírnos con ellos. El día del dragón supone buen humor y buen rollo en grandes dosis, ¿quién no quiere tener eso en su estantería?
 Parece que la historia no acaba aquí y que hay una segunda parte cociéndose en las cocinas de Gabriela, José Antonio y Naufragio de Letras. Mientras esperamos por su lanzamiento... ¿qué opina el reseñómetro de la primera entrega?

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